En el 2026 se nos propone vivir la fase de implementación del Sínodo: “Por una Iglesia sinodal. Comunión, participación, misión”; el cual tiene como objetivo experimentar prácticas y estructuras renovadas que hagan la vida de nuestra diócesis cada vez más sinodal, partiendo de la perspectiva integral trazada en el Documento final (DF) [1] con vistas a una realización más eficaz de la misión de evangelización. Sínodo significa “hacer camino con otro”; se vive, piensa y actúa conjuntamente con los demás. Por eso, implementar la fase llevaría a que el pueblo de Dios que peregrina en Paraguaná: perciba, conozca, descubra y aprecie la importancia del valor de la sinodalidad en orden a vivir un proceso de sensibilización, para hacer más operativa la comunión que ha vivido durante el año jubilar 2025, como llamada a la oración, esperanza y santidad. La sinodalidad no consiste en una especie de ejercicio o una tarea adicional pedida por Roma: más bien, forma parte de la vida ordinaria de...