ORACIÓN DEL SANTO ROSARIO PARA INVOCAR LA PAZ
Reflexión del Santo Padre León XIV
en la Vigilia de oración por la paz
Basílica de San Pedro
Sábado, 11 de abril de 2026
Queridos hermanos y hermanas: La oración de ustedes es expresión de esa fe que, según la palabra de Jesús, mueve montañas (cf. Mt 17,20). Les agradezco por haber aceptado esta invitación, reuniéndose aquí, junto a la tumba de san Pedro, y en otros tantos lugares del mundo para invocar la paz. La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. Basta un poco de fe, una pizca de fe, queridos hermanos, para afrontar juntos, como humanidad y con humanidad, esta hora dramática de la historia.
La oración, de hecho, no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es, en cambio, la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte: ¡somos un pueblo que ya resucita! En cada uno de nosotros, en cada ser humano, el Maestro interior educa a la paz, impulsa al encuentro, inspira la invocación. ¡Alcemos entonces la mirada! ¡Volvamos a levantarnos de entre los escombros! Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad.